(Antheleme Brillat-Savarin.)
Si hay un cuestionamiento en quienes comienzan su práctica de Yoga es:”debo o no debo ser vegetariano”. También se ha puesto de moda la comida saludable, natural u orgánica. Los seres humanos parecería que por fin nos preocupamos por lo que comemos.
Las dietas que nos auto recetamos en la mayoría de los casos traen mas enfermedades de lo que imaginamos cuando queremos adelgazar; esto se debe a que no buscamos ayuda profesional para que nos recomiende una dieta acorde a nuestra realidad. Dejar de comer no necesariamente significa que voy a adelgazar o ser muy delgada no significa que soy saludable, puede que sea todo lo contrario.
No entiendo como una mujer puede creer que dejando de comer y volviendo su cuerpo esquelético y sin gracia puede ser hermosa, todo lo contrario, se ven enfermizas, sin vida. Soy hombre y me encanta ver una mujer llena de vida con un cuerpo que motive el mío (en eso confieso, soy materialista).
Algunos neófitos que arrancan su practica de Yoga, muchas veces mal dirigidos o que se basan en libros o videos, deciden de un día para otro dejar de ser carnívoros y pasarse al vegetarianismo; por supuesto no le dan chance a su cuerpo de prepararse para el cambio y en muchos casos terminan descompensados, ser vegetariano no significa solamente dejar de comer carne, hay que aprender a repartir la comida de manera completa, y no a todo el mundo le sienta bien el cambio como pueden plantear grupos vegetarianos. Debemos ser conscientes de qué hacemos en la vida tanto física como intelectualmente para poder tomar esta decisión.
Entonces ¿Qué debo comer? Hay miles de expertos en la materia que le encantaría responder esto; la dietética es una ciencia ingrata, porque, sea cual sea el régimen preconizado, es imposible conseguir la unanimidad de los sufragios; ningún sistema es perfecto ni valido universalmente y en todas las circunstancias. En esto todo es individual y depende del caso particular.
No veo a un futbolista profesional basando su alimentación en dietas vegetarianas como tampoco veo a un Yogui cercano a la iluminación (Samadhi) almorzando churrasco “termino medio”, lo que no quiere decir que no haya deportistas de alto rendimiento vegetarianos o practicantes de Yoga que coman carne (diferente de Yoguis que si deben ser 100% vegetarianos).
¡Pero no se empiece a preocupar!, no necesita volverse vegetariano para practicar Yoga. En la India los Yoguis son vegetarianos, lacto-cerealistas para ser exactos, pero esto no implica que un occidental que práctica, si es muy disciplinado, media hora diaria deba renunciar a la carne. Depende mucho de la búsqueda del practicante y repito, del estilo de vida que tenga.
No quiero defender ni a los vegetarianos ni a los carnívoros, ni satanizar ni a unos ni a otros. Yo atacaría los malos hábitos alimenticios, pero, ¿Cómo se yo que mi dieta es la adecuada? Buen pregunta.
Hablemos un poco de las dietas carnívoras, comer carne significa comer pollo, pescado, cerdo, vaca… ¡todo lo que camina y ha muerto! Igual sus derivados, leche queso, huevos, etc.
No se engañe si usted cree que porque come “carnes blancas” se alimenta mejor y más saludable. Puede que sea lo contrario. Hay que considerar la cuestión apartando todo prejuicio y preguntarse:
1- ¿es indispensable comer carne?
2- En caso afirmativo, ¿Qué cantidad hay que comer?
3- En caso negativo, ¿Por qué y…
4- con que se remplaza?
- La carne, mejor dicho, el musculo, es un alimento univalente que contiene pocas vitaminas y sales minerales; su asimilación perjudica a nuestras reservas de esas substancias vitales de las que nuestra alimentación esta a menudo, poco provista, porque la industrialización parece ingeniarselas en eliminarlas por refinación, cocción demasiado prolongada a altas temperaturas o tratamientos “industriales” que desvitalizan y desmineralizan los alimentos.
- La carne encierra un exceso de proteínas (animales por definición), lo que perturba el metabolismo y provoca la producción de toxinas (purinas o desechos úricos, causantes de reumatismos)
- Los músculos de los cadáveres contienen todos los desechos orgánicos del animal muerto y especialmente la xantina, violento veneno.
- La carne es un excitante: esto hace por supuesto que la apreciemos. Como todos los excitantes, después de la euforia viene la depresión y para poder restablecer ese bienestar engañoso, recurrimos a otros excitantes (te, café, tabaco); y por supuesto el mayor excitante de todos es el alcohol. El consumo de carne, de alcohol, de tabaco, de café, etc. van unidas, porque la utilización de una produce el recurso de los demás.
- En su forma natural, la carne es sosa, insípida, y solo llega a ser consumible cocida, frita o asada, y siempre sazonada. Cruda no es comestible sino fuertemente condimentada. Estas salsas de todo género contienen sustancias agresivas para el organismo.
Ningún animal carnívoro comería la carne salada o sazonada con pimienta.
- Es imposible alimentarse solo de carne excluyendo todo producto vegetal. El ejemplo de los esquimales no puede ser evocado, porque estos pueblos son carnívoros por necesidad absoluta. Ellos no solo consumen los músculos sino que además beben la sangre, consumen las entrañas y los órganos, comen el estomago y el intestino con su contenido. La duración media de sus vidas se sitúa entre los 20 y los 26 años: mueren victimas de arteriosclerosis causada por el exceso de carne en su alimentación.
- Carne, huevos, pescado, pollo, cerdo, tienen una característica común: Abandonados a si mismos estos artículos se pudren muy pronto. La leche no se “pudre”, se vuelve agria, que es muy diferente; los cereales enmohecen o fermentan igual que las frutas y legumbres. El mayor inconveniente de la putrefacción proviene, no de la alteración del gusto, sino de las toxinas muy nocivas producidas por los bacilos de la putrefacción.
Esto no es inventado ni por los defensores del vegetarianismo ni mucho menos por mí; El laboratorio del Instituto Americano de la Salud Pública (“Public Health Service in USA”) – que sus estudios no pueden ser menospreciados -, ha efectuado investigaciones bacteriológicas para establecer el número medio de bacilos de putrefacción contenidos en un GRAMO de los siguientes productos:
Bife (Bifteck): 1’500.000 bacterias por gramo
Carne de cerdo: 2’800.000 bacterias por gramo
Hígado de bovinos: 33’000.000 bacterias por gramo
Hamburguesas: 75’000.000 bacterias por gramo
Hígado de Cerdo: 95´000.000 bacterias por gramo
Pescado: 110’000.000 bacterias por gramo;
Huevos (de algunos días): 200’000.000 aproximadamente, t/m.
Pues bien, esos bacilos de la putrefacción son nuestros peores enemigos. Colonizan el intestino grueso por miles de millones, proliferan allí, modifican la flora bacteriana original que debería comprender una mayoría de bacilos de la fermentación, capaces de atacar la celulosa y que no secretan toxinas. Cuando una putrefacción se instala en el intestino grueso, las toxinas, producidas en abundancia, se filtran a través de la membrana intestinal y van a envenenar, lenta pero seguramente, todo el organismo. La “ida al baño” de un carnívoro se nota por el olor, o mejor por la fetidez, que se desprende de ellos. Las deposiciones normales deberían ser casi inoloras. Esta putrefacción es, a menudo, el origen del estreñimiento obstinado de que sufre tanta gente de la vida moderna, porque la digestión de la carne entraña un déficit en materias fecales en el intestino, lo que perturba el peristaltismo normal.
- Ahora, no dejemos atrás la creencia, para aquellos que lo admiten, que ingiriendo usted absorbe vibraciones animales que entraban en desarrollo espiritual.
Si desea, a pesar de todo, comer carne, huevos, pescado, cerdo o pollo, permítame sugerirle algunos consejos para que su alimentación sea plena sea cual sea su régimen.
- Que la carne sea un elemento de apoyo; no sobre pase los 60 a 100 gr. MAXIMO al día. – Evite los embutidos, prefiera el bife; – Al comer carne, muy cocida o asada, usted reduce el número de bacterias de putrefacción en el intestino, se vuelve así estéril. – Los huevos y el pescado deben ser MUY FRESCOS. – No coma a toda velocidad, tome se su tiempo y aprenda a disfrutar de cada mordisco.
He escuchado practicantes muy serios de Yoga que plantean el consumo de carne como ir en contra de AHIMSA (no violencia); completamente de acuerdo, pero es todavía más violento imponer un tipo de alimentación. Me parece una actitud no solo violenta sino prepotente, exigir una comida especial si alguien me invita a comer solo porque soy vegetariano.
Un último consejo: Permanezca carnívoro mientras sigua convencido que le es indispensable. Primero hay que ser vegetariano en espíritu antes de serlo en la mesa.
El practicante de Yoga no se muere de hambre ni come en exceso, aprenda a comer para vivir. Repito: No es necesario que se vuelva vegetariano para practicar Yoga. Sea honesto con su realidad y viva acorde a ella.
En resumen, yo diría lo siguiente. “ES MAS IMPORTANTE LO QUE SALE POR SU BOCA QUE LO QUE ENTRA” (Se lo digo por experiencia…)
“Parte del texto anterior fue basado y transcrito de los estudios del maestro Andre Van Lysebeth impreso en su libro APRENDO YOGA, y de charlas con dietistas y nutricionistas alumnos míos. Este blog no es una verdad absoluta y puede el lector estar o no estar de acuerdo con lo que se plantea, importante entre todos entender que es La yoga y como puede mejorar nuestra vida en todos los aspectos.”
HariOm
Namaste


excelente comentario solo me estoy iniciando en el mundo del yoga es una experiencia maravillosa tendre la oportunidad de conocerte se que asi sera bendiciones.
— mariela · mar 30, 11:03 AM · #
Hola, me parece muy interesante la información que acabo de leer, no tenia ni idea todo el daño que hace la carne, creo que esto le ayuda a uno mucho para ir mejorando su forma de comer y pienso que si uno cambia los habitos de comida, esto le ayudará a vivir una vida mejor y más sana, mental fisica y espiritual.
Espero poder ir a conocerlos y aprender mucho mas sobre Yoga.
— Mireya · abr 29, 03:28 PM · #